Casa Marcelo.
Nos encontramos en la mágica Galicia y en ella en Santiago de Compostela, su capital y capital de la peregrinación. A los pies de la Plaza del Obradoiro vamos a localizar y confirmar que las meigas sí que existen. En un local que, visto desde la calle, lo más fácil sería pasar de largo, nos encontramos con un cocinero de excepción, Marcelo Tejedor, y, en su Casa, podremos hacer volar nuestra mística culinaria.
Ya el local te pone en antecedentes, como decimos, de puertas a fuera discreción, de puertas a dentro sobriedad y protagonismo absoluto de una cocina que se desnuda ante el comensal y deja ver al coordinado equipo elaborando cada uno los platos.
Marcelo atiende en la sala y además de maestro culinario, demuestra sus conocimientos enólogos con una carta de vinos bien propuesta y conteniendo representantes bien escogidos de distintas denominaciones ibéricas, con auténticas joyas difíciles de encontrar en el común mundo.
La propuesta de Casa Marcelo es la de menú único a elección diaria del hostelero en función de las posibilidades que el mercado y su propia creatividad le ofrece. Siempre hemos considerado esta forma una arriesgada apuesta, muy expuesta a posibles excesos del concepto creativo llevado a extremos; en el caso de Casa Marcelo, nada más lejos de la realidad. Su propuesta es siempre muy racional y contiene una bien recibida variedad, su cantidad sacia el necesario apetito con el que hay que acudir a una gran cita culinaria. La estructura del menú es de cinco platos – tres entradas y dos principales – más dos postres. Desde el primero hasta el último postre, ninguno te dejará indiferente y tampoco los creerás excesivos. No queremos descubrir sus secretos, pero no nos resignamos a mencionar dos ejemplos. El primero, una de sus entradas que nos ofreció el día que tuvimos la suerte de degustarlo: “Tomate kinder”, un tomate de perfecta factura, presentado entero incluso con su rama, que esconde la sorpresa en su interior de un salmorejo de excepcional textura. El segundo, primer postre, una torrija que se asemeja al terciopelo en el mismo momento en que se confunde con el paladar.
Sin duda, uno de los santuarios gastronómicos gallegos en el que el riesgo que conlleva la siempre atrevida cocina de autor, combinada con un magnífico tratamiento de los productos típicos de la zona y aderezada con la dosis apropiada de creatividad, se conjuga en un arte para el disfrute del paladar digno del más expectante comensal.
Absolutamente recomendable, tanto por la gastronomía que ofrece, por el servicio impecable, atento a la par que discreto, como por el emplazamiento del restaurante. Es necesaria reserva previa.
Casa Marcelo
Rua Hortas 1, bajo
15705 Santiago de Compostela (A Coruña)
Tf: 981 558 580
Precio medio: 75 €
http://soluteca.com
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