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Ellos son el problema. Primera parte

Mayo de 2011, supongamos un ciudadano español que tuvo que emigrar hace más de 40 años, regresa a su país junto con sus hijos, ya en una madura juventud, atesorando experiencia y formación.

Su mente le lleva a lo que dejo atrás en su marcha, recuerda que dejo un país en graves dificultades económicas, si bien saliendo de la autarquía en la que se había sumido como consecuencia de su no participación en la II Gran Guerra del Siglo XX y la funesta guerra fratricida que padeció. Recuerda que en su juventud, coetáneamente a la búsqueda de su futuro allende fronteras patrias, en España se vivió la eclosión del SEAT 600, paradigma de la industrialización de la economía, también el boom turístico que al amparo de los abundantes kilómetros de playas, buen clima y seguridad llamaron a venir a nuestros vecinos de más allá de los Pirineos. Conoce que el esplendor económico desfalleció al comenzó de los 70 y que su país descubrió la democracia sumido en una falla económica.

La democracia llego a las tierras de la piel de toro y tal ilusión produjo que todos hemos olvidado aquellas penurias. Dura transición después, dónde solo la generosidad de muchos y la prudencia de otros tantos hicieron posible el advenimiento deseado, uniendo fuerzas. Intento de golpe de Estado – con sombras de complicidad y comprensión que el tiempo descarna sin rubor – por medio y llegada de un aire nuevo desde el socialismo, que pese a ser temido por el poder generador de vientos huracanados, con la perspectiva del tiempo no menos necesario fue, al menos en sus albores, distinto podemos considerar –algunos al menos – el epílogo de señalada y dilatada etapa que a los jóvenes de aquella época les empezada a dar tufillo al sentir de una nueva dictadura-rodillo (dictablanda, que lo que de la izquierda viene siempre lo es más edulcorado. Ah! ¿qué no es así? ¿o sí?, léase, por dar un ejemplo, OTAN de entrada NO… luego ya veremos)

¿Qué encuentra nuestro querido ciudadano emigrante a su vuelta en este mayo electoral?:

Encuentra una transformación clara: modernidad a raudales, infraestructuras casi al nivel de los países del mundo de primera fila, en algunos casos por encima, de hecho y por derecho España es y debe ser un país de primera fila.

Encuentra una sociedad más heterogénea que aquella que él dejo, transversal en razas, costumbres y modo de vivir. Con sus puntos positivos y negativos.

Encuentra una situación de crisis no del todo plasmada en el día a día, si en las cifras, pero quizá no en aparente discurrir diario ¿por qué?. No lo se, la verdad

Encuentra un sistema político en plena faena y aquí empieza a plantear la virtualidad de los indudables cambios que observa.

Este hombre marchó en una dictadura, hoy llega a lo que el cree que es una democracia, pero va descubriendo muchos claro-oscuros. Pronto se da cuenta que salvo en los que se refiere a los derechos de reunión pública y existencia de distintos partidos políticos, muchas de las libertades que existían en la dictadura están ahora coartadas. Si bien, más que libertades, percibe un poso de rancio libertinaje, donde la mayoría se siente cargada de derechos y sujeta a escasas responsabilidades y obligaciones, excepto las de pagar impuestos, tasas y multas a claro riesgo de sus haciendas en caso contrario.

Al poco capta que ese derecho de reunión al que antes nos referíamos se encuentra bastante copado por los partidos políticos. Observando la panoplia de partidos políticos, informándose un poco de quien es quien y viendo la composición del congreso, algo parece extrañar. ¿Partidos políticos? ¡Un huevo!, dice con evidente muestra de no verse aún afectado por la corriente de lo “políticamente correcto”, pero partir el bacalao, lo que se dice partir el bacalao, dos y unos que dicen llamarse nacionalistas. Esto último no puede por menos que estremecer sus carnes cuando le vienen a la mente las barbaridades cometidas en el mundo en pos del nacionalismo o los nacionalismos. ¿Ya nadie se acuerda de los años 90 en Europa y la guerra en Yugoslavia?

Se pregunta ¿y esta democracia cómo se plasma en este régimen de partidos?…, ¿qué encuentra?:

-       Ley Electoral: ¡cáspitas! ley pre-constitucional aún en vigor y que favorece las mayorías y muy especialmente las mayorías regionales. O sea, que partidos como Izquierda Unida y Unión Progreso y Democracia, con más votos o al menos los mismos, tienen menor representación en el Parlamento que pretende regir los designios de un país, que los votos de partidos nacionalistas como CiU y PNV, que su pretensión es destruir el país en cuyo parlamento se sientan. Raro, raro.

-       Diez y siete (17) autonomías regionales, figura creada por la Constitución de 1978, un híbrido con pinta de bodrio muy al gusto español (se parecen al ejemplo de las autovías en contraposición con las autopistas): regiones que no son regiones sino mini países, que pretender serlo a costa de chupar y drenar al conjunto de regiones, luchando por unos derechos históricos, pseudo-históricos, adquiridos o impuestos, pero chupando siempre y con ganas de romper, pero seguro, seguro que de forma que sigan chupando.

-       Democracia interna en los partidos más bien escasita, podríamos decir que se trata de la democracia de los babosos e incompetentes: cuanto más fieles son a la cúpula, más posibilidades existen de figuran en puestos de relevancia, al brillante y competente (salvo honrosas excepciones) que no sigue a pies juntillas al rebaño se le tiende a fumigar. Los candidatos a puestos públicos no son elegidos por las bases, sino por la cúpula del partido de turno.

-       Listas abiertas: no, no, de eso ni hablar, tu ciudadano-súbdito votas a los que yo, partido, te diga.

-       El eje de la democracia: los partidos. El bien que se busca: el de los partidos políticos (y los sindicatos afines y los ejes de poder económico). Y los ciudadanos, ¿quiénes?, ¿los ciudadanos?, súbditos dirás: que voten, paguen y no molesten ¡coño!

-       Sistema Judicial: sometido al baile político. Jueces nombrados por los políticos (Tribunal Constitucional). Consejo del Poder Judicial por cuotas. Sentencias que en determinados casos, en función de los magistrados presentes y su ascendencia ideológica, ya se conoce el sentido de su fallo antes de la evacuación judicial.

-       Abundando en el en Tribunal (in)Constitucional, se parece más a un comité político a que a un órgano jurisdiccional, que se pasa por el forro sus reales competencias y se convierte en una instancia de casación al Supremo cuando no interesa la Jurisprudencia de este. Nuestro amigo descubre que de los once magistrados que han evacuado la última sentencia a favor de la presencia en las instituciones de los simpatizantes (y algo más) de una banda terrorista, seis (6) ¡no son jueces!, pero si enmiendan la plana a los jueces del TS. Cinco de estos magistrados no jueces votaron a favor de los terroristas. Raro, raro. Ah! y curiosamente estos cinco estaban nombrados por ¿quién?, por el PSOE.

-       Corrupción descarada. Se entera que en Andalucía, con la participación de miembros de la Junta y sindicatos, al amparo de las responsabilidades que tienen, se han creado de la nada expedientes falsos de regulación de empleo. En principio parece la broma de un 28 de diciembre cualquiera, pero no, que ¡es verdad!. Por otro lado observa el vil enriquecimiento de algunos cargos públicos. Observa, que si no es corrupción, es perversión del sistema, que la mayoría de los puestos políticos están ocupados por personas profesionales de la política, que no han hecho otra cosa en su vida y que sin medrar de la política nada tendrán que hacer con su futuro.

-       Observa que esos diez y siete países que encontró, tienen una organización política y administrativa propia que alimenta a ingentes cargos políticos, en los que detecta escasita formación por norma general. Estos cargos políticos están arropados por numerosos funcionarios, muchos amigetes. ¡No todos, que también hay gente válida, hombre!. Descubre que tenemos tantos funcionarios como en Alemania, con la mitad de población a la que administrar y ¡más coches oficiales que en todo Estados Unidos!… Pero, pero y… ¿esto quién lo paga?

-       El “tinglao” montado es tal que no hay donde cogerlo. Los Ayuntamientos no pagan a los proveedores, comienzan la necesidad de efectuar expedientes reales (ahora si) de regulación de empleo en los ayuntamientos, el estado incumple sus contratos con los ciudadanos (véase la actuación de la Sociedad Pública de Alquiler)

Nuestro inmigrante retornado está abrumado y se pregunta: ¿qué hacen nuestros políticos para remediar esta situación? ¿Qué reclama o qué hace la población?



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