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Opciones de Inversión
Por Gcía. Fdez de Peraleda - Su Dinero - 31/Ago/2009

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Photo by trackrecordLas finanzas de EE.UU. parecen que están asentado la fase final de la crisis y consiguiente recesión económica que estamos padeciendo, es decir, se ha encontrado un suelo fuerte que parece ya un firme muro de carga sobre el que cimentar la recuperación.
Los mercados bursátiles, actuando de indicadores anticipados (no sin una gran carga de volatilidad – riesgo por tanto -), llevan desde el pasado mes de marzo en una senda continua de crecimiento, donde las correcciones en este período han sido mucho menores de lo esperado y las fuerzas alcistas se han impuesto claramente a las bajistas que imperaron desde octubre de 2008. No obstante, considero que la recuperación en V que están realizando los mercados no está exenta de cierta sobredimensión, ya que los indicadores económicos no se están recuperan de la misma forma.
La ya factible salida de la crisis no será por igual para todos los países y, tristemente en España seguramente seamos los que más tardemos en salir de ella. Francia y Alemania, en menor medida que EE.UU. comienzan a dar muestras de ver la luz al final del túnel. En España seguimos cayendo y continuaremos los que queda de año 2009 y parte del próximo 2010 en recesión, con lo cual y con esperanza, España como mínimo tardará un año más en salir de la crisis que gran parte del resto de las economías desarrolladas.
Situados en este somero marco macro-económico, aquellos que tengan unos ahorros, ¿qué pueden hacer con su dinero?:
Como siempre distinguiremos entre renta fija y renta variable, dando otras opciones menos difundidas. Hemos de mencionar y aclarar las diferencias sobre la renta fija y la variable.
En el imaginario popular entendemos que un producto de renta fija es aquel en el que nuestro dinero invertido está asegurado y en uno de renta variable no. Esto, por definición, no es así. La renta fija, como cuya denominación indica, es aquella inversión donde conocemos de antemano la retribución que vamos a obtener y en la renta variable, por contra y en su literal semántico, no conocemos en el momento de la inversión la exacta retribución a recibir, pudiendo ser según las circunstancias inferior o superior a la esperada o estimada. Creo que tiene suma importancia tener claros estos aspectos a la hora de acudir a las distintas instituciones financieras y conocer realmente lo que nos están ofreciendo. El inversor tradicional, poco avezado o que simplemente aquel que busca la mejor rentabilidad con la mayor tranquilidad, huye de inversiones de renta variable y luego, sin embargo, se embarca en inversiones de tipo estructuradas o participaciones preferentes por “sugerencia” de su entidad bancaria y cuando acontecen vaivenes en los mercados nos encontramos que hemos perdido parte de nuestro capital.
- Renta Fija.
- Pública. Los bancos centrales han inyectado en el mercado bancario ingentes cantidades de dinero para evitar el colapso del sistema financiero. A su vez los los Gobiernos, tirando de deuda y déficit público también han inyectado al sistema grandes sumas a través del gasto e inversión pública, todo esto ha de cubrirse de alguna forma, una son los impuestos y otra es la emisión de deuda pública. La rentabilidad de la deuda pública se sitúa en el entorno del 1% para el corto plazo, no es gran cosa, pero supera a la inflación. A largo plazo presentan rentabilidades mayores, pero aquí entramos en el concepto del riesgo ya que la evolución de la economía, tipos de interés e inflación puede significar una pérdida si tenemos que deshacer la posiciones en un plazo inferior.
- Podemos invertir directamente comprando deuda del Estado o a través de fondos de inversión monetarios, en este caso la rentabilidad se verá reducida por las comisiones internas del fondo, con lo cual hemos de estar muy atentos a este dato.
- Privada.
- La dificultad de acceso al crédito de las empresas y el alto coste que aplican las entidades financieras, están llevando a la empresas a potenciar la emisión de deuda para poder obtener recursos y así financiar su actividad. El riesgo de colapso parece que lo hemos dejado atrás, por lo que no es desdeñable comenzar a entrar en emisiones de empresas saneadas y dentro de sectores con ingresos recurrentes. Podemos encontrar emisiones de deuda corporativa de grandes empresas y de las propias instituciones financieras con rentabilidades en el entorno del 5% y buenos parámetros de solvencia. También podemos encontrar muchas emisiones con rentabilidades del 7 u 8%, muchas en Cajas de Ahorro, que para mí, particularmente, se asemejan un poco a los bonos basura, pero con cuidado, podemos ver la posibilidad en alguna entidad de plena solvencia.
- Bonos Convertibles. Si no son a largo plazo son una excelente opción. Con los de largo plazo ocurre lo mismo que con la deuda pública al mismo: se encuentran sometidos al riesgo de la inflacción, evolución al alza de los tipos de interés y la propia incertidumbre evolución económica. Nos permiten cobrar el cupón y a su vencimiento podemos convertirlos en acciones que pueden estar en un buen momento para seguir obteniendo buenas rentabilidades futuras
- Fondos en renta fija. Tienen la ventaja de no estar sometidos a retención hasta que no se procede a la venta de las participaciones, pero es difícil encontrar rentabilidades que superen el 2,40%. No es mucho, pero podemos olvidarnos de vencimientos y limitarnos a seguir la evolución de la participación hasta que deseemos vender.
- Depósitos. Las rentabilidades que podemos encontrar en mercado rara vez exceden del 3%, en algunos casos podemos obtener más cediendo abundantes compensaciones a la entidad, que nos pueden reducir a posteriori y en la práctica la rentabilidad obtenida de más. A mi parecer y salvo la retención a la que se someten sus rendimientos, no son la peor opción.
- Imposición a plazo fijo. No están dando rentabilidades superiores al 1%, ahora mismo son poco interesantes ya que es necesaria su renovación constante y sus rendimientos están sujetos a retención.
- Cuentas remuneradas: muy sencillo y generalmente son cuentas que no tienen gastos, si se puede obtener una rentabilidad próxima a la deuda pública e IPF´s (o incluso superior), si encontramos estas facilidades ¿para qué nos vamos a complicar?
- Participaciones preferentes. De este producto mejor ni hablar o escuchar de él. Es un producto que los intermediarios financieros “colocan” en el peor sentido de la palabra y actuación. Al amparo de jugosas rentabilidades que van del 7 al 10% nos metemos en emisiones con vencimientos de por vida, perpetuas. Pese a los cantos de sirena de si liquidez en mercados secundarios, esto suele brillar por su ausencia y su liquidez viene dada por casar operaciones manualmente, donde generalmente entramos en pérdidas considerables. Por otra parte, el pago del cupón está sujeto a determinados condicionantes de la evolución financiera del emisor que pueden derivar en la suspensión del pago del mismo. Este pasado mes de julio, una Caja de Ahorros castellana ya ha suspendido el pago de su cupón. La verdad, no sé como el Banco de España permite la comercialización, casi siempre abusiva, de este tipo de producto de renta fija.
- Cédulas hipotecarias. Son obligaciones emitidas por Bancos que realicen operaciones de Crédito Hipotecario, las cuales gozan de garantía preferente a sus titulares sobre una parte o la totalidad de la cartera de créditos hipotecarios de la entidad emisora. En estos momentos significa pasar parte del riesgo hipotecario del emisor al inversor añadiendo la garantía de los propios recursos propios de la Entidad y así obtener liquidez, lo cual, con una tasa de morosidad prevista del 9%, a priori no parece la inversión más adecuada, pero en realidad, si la entidad quiebra, tendrémos mejor derecho que con un depósito de esta misma entidad. Ahí volvemos a lo mismo, el fallo puede venir por el plazo y la falta de liquidez.
- Pública. Los bancos centrales han inyectado en el mercado bancario ingentes cantidades de dinero para evitar el colapso del sistema financiero. A su vez los los Gobiernos, tirando de deuda y déficit público también han inyectado al sistema grandes sumas a través del gasto e inversión pública, todo esto ha de cubrirse de alguna forma, una son los impuestos y otra es la emisión de deuda pública. La rentabilidad de la deuda pública se sitúa en el entorno del 1% para el corto plazo, no es gran cosa, pero supera a la inflación. A largo plazo presentan rentabilidades mayores, pero aquí entramos en el concepto del riesgo ya que la evolución de la economía, tipos de interés e inflación puede significar una pérdida si tenemos que deshacer la posiciones en un plazo inferior.
- Renta Variable. en general indicaríamos prudencia, si usted se subió al carro en marzo y no ha vendido, felicidades, habrá hecho una de las mejores inversiones posibles, pero esté atento a un desinchamiento de una subida tan vertiginosa.
- Podemos adquirir acciones directamente en el mercado. Todavía quedan buenas opciones en valores que además pueden ofrecer un atractivo dividendo. Nosotros esperaríamos a una bajada para tomar posiciones en valores muy selectos.
- Fondos de Inversión. Tenemos un amplísimo abanico donde elegir y son un vehículo idóneo para diversificar en sitios que nunca hubiésemos imaginado. Me parece muy interesante la opción de entrar por este medio en renta variable norteamericana y de los conocidos como “países emergentes” y especialmente, dentro de esta categoría, en fondos BRIC (invierten en Brasil, Rusia, India y China), siempre con gran prudencia y comedidos en nuestra asignación de capital a este tipo de inversiones con riesgo. Mucha atención al equipo gestor del fondo y a todas las comisiones internas que pueden tener: suscripción, gestión, depósito, éxito, reembolso.
- ETF´s. Se trata de fondos cotizados : una cesta de valores o activos cotizados en un mercado organizado. Cotiza como si una acción fuera y su compra-venta se efectúa de igual forma. Podemos acceder, por ejemplo a invertir en índices bursátiles de una forma sencilla. Sus comisiones de gestión suelen ser inferiores a las de los fondos tradicionales y su flexibilidad operativa es mucho mayor que la de estos. Es un instrumento idóneo para diversificar.
- Derivados: Futuros, opciones, CFD´s, Warrants. Sólo para inversores cualificados y con gran experiencia en mercados. Por lo específico que resulta cada uno de estos productos no lo desarrollamos más en este primer artículo.
- Productos estructurados y productos alternativos. La verdad es que no se si clasificarlos como productos mixtos entre la renta variable y la renta fija. El rendimiento de productos estructurados está siempre ligados a la evolución de un subyacente y se construyen a base de instrumentos derivados, principalmente opciones y futuros. Los alternativos se vinculan a la evolución de diferenciales entre el precio de distintos activos o incluso, a la evolución de ciertos indicadores económicos como la inflación yla volatilidad. Ambos básicamente consisten en ofrecer una rentabilidad garantizada baja y si se cumplen determinados parámetros en la evolución de las referencias, una rentabilidad mucho más atractiva. Pueden garantizar o no el capital invertido o bien limitar la pérdida a un máximo. Soy reacio a este tipo de inversiones y es que alguna vez que me los ha ofrecido alguna entidad financiera y he intentado profundizar en una explicación de los pormenores del producto, estoy por encontrar a algún empleado que haya sido capaz de transmitirme más allá que no he de dudar de la solvencia y capacidad de la Entidad, como si querer conocer donde invierto mi dinero significa dudar de nadie… La experiencia de terceros me dice que las rentabilidades obtenidas son ínfimas y más de una vez se han saldado con pérdidas (por no hablar de los fraudes del conocido Madoff). No hay que dar de lado al progreso, pero no me embarcaría en inversiones de esta clase. Además el gran interés que la entidades financieras ponen en su comercialización, me da a entender que obtienen pingües beneficios con estos productos cuando mi beneficio no está nada claro.
- Inversión en Vivienda. Lo introduzco como una opción de inversión porque, a estas alturas de la película, no nos vamos a asustar al descubrir que la vivienda además de un bien de primera necesidad se ha convertido, sobre todo en España, en una opción de inversión más. Pues bien, aquí podemos entrar a través de un fondo de inversión, que en la práctica han devenido en ilíquidos o adquiriendo un inmueble directamente. Creo que la bajada que se ha producido hasta el momento (entre un 10 y 12% según las zonas) ha sido inferior a la que yo mismo esperaba (no menos de un 25%), sigo pensando que sigue pendiente un mayor recorrido a la baja fundamentado en las expectativas de de paro de un 19-20% que tenemos en España y el crecimiento de la tasa de morosidad.Deriva en una inferior masa de demanda y de capacidad de acceso, lo cual también repercute en una mala perspectiva para la rentabilidad vía alquiler. Creo que, aunque atento a oportunidades, hay que esperar un tiempo no inferior a los 18 meses para plantearse entrar en el mercado inmobiliario, teniendo en cuenta que la propia asociación de promotores considera que, entre el stock de vivienda sin vender y la que está aún en proceso de construcción, el mercado no absorverá el mismo hasta el año 2015.
http://soluteca.com
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